miércoles, 30 de agosto de 2017

Internet, las redes sociales y el comportamiento social

La maravilla de Internet es sorprendente. La Web1.0 -si podemos nombrar de esa forma para fines históricos a la red mundial global- proveía acceso en modo texto vía modem a través de la red telefónica con un ancho de banda de 56Kbps. Impresionante ancho de banda para los 10Mbps o más anunciados para conexiones domiciliares. Para los nostálgicos y los catastróficos, queda para la historia casi el packet radio y la radio.

La explosión de ancho de banda se debió fundamentalmente a la mejora en infraestructura que llegó a ser fibra óptica en lugar de antiguas líneas de cobre. También, servidores raíz de Internet [1] dispersos por el mundo y la avalancha de solicitudes de resolución de nombres de dominio de Internet que se manejan de mejor manera ahora.

Los avances en las telecomunicaciones han llevado a la humanidad de los sistemas de correo "convencionales" a comunicaciones satelitales, pasando por el correo ordinario -carta, lápiz, papel- al telégrafo, teléfono, fax, Internet, correo electrónico.

En algún momento de la historia de Internet aparece la fibra óptica y la banda ancha y nace la Web2.0 y después las redes sociales. Todos conectados, en cualquier lugar, en cualquier momento.

El ser humano que hunde sus raíces en la red, extiende su presencia digital, crea conexiones, agrega contactos, comparte, colabora, contribuye a una identidad digital que sobrepasa los nacionalismos y ¿podemos llamarnos "nosotros" la humanidad?

Con la Web2.0 llegaron los contenidos digitales interactivos, la difusión de video personal, la creación de presentaciones, la miríada de galerías de fotos personales, queremos decir al mundo que existimos, que somos únicos. El último evento personal grabado en video de alta definición y publicado en la red social, más las galerías de los momentos memorables, ni la Kodak habría creado mejor propaganda. Ni tú, ni yo, sino nosotros. Y nos casamos con la tecnología, el móvil, la conexión móvil, la membresía de la red, los contactos, mi finde en la disco, ¿nos despersonalizamos o nos reafirmamos? Allá los filósofos, antrópologos, ellos son el qué dirán para la red.

Las herramientas y recursos que provee la red nos permiten ahora crear el mejor contenido digital que podría imaginarse. Los procedimientos más elaborados para crear una fórmula química o crear un experimento físico pueden ser mostrados en video, en una secuencia de fotos, en una presentación, el discurso audiovisual donde solo falta tu presencia, tu deseo de aprender, de ejercitar, de alcanzar las metas.

YouTube, Drive, Gmail posibilitan solo ellos la difusión de contenido digital a todos los participantes de una clase, curso, escuela, universidad. Repeticiones, elaboraciones, retroalimentación. Todo a un clic, a una pantalla.

Es posible crear con el móvil el video, realizar capturas de pantalla para ilustrar el procedimiento. Escribir un documento y luego publicar para los participantes.

Facebook y luego existo. Todas las cuentas conectadas. Un propósito: Enseñar-Aprender.

Debe promoverse el uso sano de la red mundial global y de las redes sociales. Encontrar un propósito y no perderse en la multitud de alternativas. Tomar un tiempo para la red, otro para la red social -la digital y la nuestra. Promover y no olvidar los valores morales, éticos que nos han fundado y dado sentido como seres humanos.

Luego, la ficción podría haberse adelantado como antes, a la realidad y la educación sea favorecida por la tecnología:




Referencias


[1] http://www.root-servers.org/

Internet, las redes sociales y el comportamiento social

La maravilla de Internet es sorprendente. La Web1.0 -si podemos nombrar de esa forma para fines históricos a la red mundial global- proveía ...